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Luisa Jacinto

An instant of this

12.03 - 04.05.2016





Un momento perpetuo
Texto de Joâo Silveiro

La obra de Luísa Jacinto nos confronta con imágenes próximas a situaciones autoreferenciales. Esas imágenes, trabajadas en medios tan diversos como el vídeo, el collage o la pintura; distanciándose de la práctica del mapeado de su cotidianeidad para construir en el espectador una relación ficcional con representaciones corpóreas, a veces fragmentos del propio cuerpo de la artista, que en esa condición remiten a una noción anónima de esa corporalidad y de los gestos y acciones que sus obras revelan. Simultáneamente, este procedimiento introduce una lectura ambigua entre el carácter íntimo de su mirada y su contrario mundano sin, con todo, incluir una referencia visual que nos indique el lugar y el tiempo a los que estos registros se refieren.

Por otro lado, en sus obras los títulos toman una importancia muy singular, estableciendo una red de relaciones en las que la palabra trasciende al significado reconocible. Luísa Jacinto los integra en sus obras construyendo juegos semántico-visuales que nos interpelan, como sucede por ejemplo en la pintura titulada (en inglés) “Slumber”. Esta palabra, en su traducción más literal, puede ser interpretada como somnolencia. Aun así, la imagen que esta pintura representa, nos muestra un fragmento de un cuerpo en una postura yacente, como un lecho de muerte en el que la figura está cubierta por un manto diáfano, en un sueño aparentemente perpetuo. Esta obra es un buen ejemplo del trabajo de la artista: tanto por la forma en la que trabaja la técnica de la pintura, tan plana como una imagen producida por otro medio; como por la estructura de pensamiento sobre la que ésta se sustenta.

Veamos entonces el título de la exposición, “An instant of this”, que nos remite a una relación con el tiempo y, de esta forma, con la muerte en cuanto paradigma de la permanencia del cuerpo que queda tras la muerte del alma. Encontramos esta correspondencia entre la materia y la energía en la literatura, en la Historia del Arte y en los modelos que ésta toma como referencia pese a no citarlos ni retratarlos. Partiendo de las imágenes, encontramos la proximidad que la figuración aparenta, como si de una serie se tratase; así como cuando se establecen oposiciones y contradicciones convocando ideas e imaginarios muy dispersos.

En este aspecto, la cuestión del modelo es especialmente interesante en la obra de Luísa Jacinto, porque de éste no queda nada más que la imagen residual, el punto de partida para la obra final.

Regresamos a la potencia de la palabra, presente en el título “Modorra”, e incluso en otra pintura de pequeñas dimensiones titulada “Read”. Aquí retomo la cuestión de las tautologías que la artista construye entre la imagen y la palabra, en un reposicionamiento de su mirada sobre la fenomenología de los acontecimientos y la substracción que su pintura ejerce del contexto del acto representado, mostrándoselo al espectador como una categoría universal, y de esta forma, como una imagen matricial que rescata de nuestro imaginario una mirada de episodios visuales.

La palabra es aquí el estado seminal que permite el acontecimiento de la pintura en cuanto proceso de construcción de una imagen pictórica que se refiere a un momento dado de la vida de la artista: a veces un encuentro inesperado, a veces un viaje en el que su mirada fijó en su mente un acontecimiento que sobrevive en las finas capas de pintura, enunciando otro movimiento que no es posible detener, porque finalmente la pintura es el punto de partida y nunca el lugar al que se llega.

En otra instancia, la palabra, el poema, la voz literaria de Eugenio de Andrade, ha sido una presencia constante para la artista. Uno de esos poemas nos dice lo siguiente:

El lugar más cercano

El cuerpo nunca está triste;
el cuerpo es el lugar
más cercano donde la lumbre canta.
Es en el alma donde la muerte construye su casa.




Um momento perpétuo
Texto de Joâo Silverio

A obra de Luísa Jacinto confronta-nos com imagens próximas de situações auto-referenciais. Essas imagens, trabalhadas em meios tão diversos como o vídeo, o desenho, a colagem ou a pintura, afastam-se da prática do mapeamento do seu quotidiano para construírem no espectador uma relação ficcional com representações corpóreas, por vezes fragmentos do próprio corpo da artista, que nessa condição remetem para uma noção anónima dessa corporalidade e dos gestos e acções que as suas obras revelam. Simultaneamente, este procedimento introduz uma leitura ambígua entre o carácter íntimo do seu olhar e o seu avesso mundano, sem, contudo, compreendermos uma referência visual que nos indique o lugar e o tempo a que estes registos se referem.

Por outro lado, nas suas obras os títulos ganham uma importância muito singular, estabelecendo uma rede de relações em que a palavra ascende a um significado reconhecível, que Luísa Jacinto integra nas suas obras construindo jogos semântico-visuais que nos interpelam, como por exemplo na pintura intitulada (em inglês) “Slumber”. Esta palavra, na sua tradução mais literal, pode ser interpretada como sonolência. Contudo, a imagem que esta pintura representa mostra-nos um fragmento de um corpo numa postura jacente, como um leito de morte em que a figura está coberta por um manto diáfano, num sono aparentemente perpétuo. Esta obra é exemplar do trabalho da artista, tanto na forma como trabalha e trata a técnica da pintura, tão plana como uma imagem produzida por um outro meio, como na estrutura do pensamento que a suporta. Vejamos então o título da exposição, “An instant of this”, que nos remete para uma relação com o tempo e desta forma com a morte enquanto paradigma da residência do corpo que resta, na morte da alma. Encontramos esta correspondência entre a matéria e a energia na literatura, na história da arte e nos modelos que toma como referência, mas não cita nem retrata. A raiz das imagens encontra-se na proximidade que a figuração aparenta, como se de uma série se tratasse, mesmo quando estabelecem oposições e contradições convocando ideias e imaginários muito dispersos. Neste aspecto, a questão do modelo é especialmente interessante na obra de Luísa Jacinto, porque deste nada resta a não ser a imagem residual, o ponto de partida para a obra finalizada. Regressamos à potência da palavra, presente no título “Modorra”, ou ainda numa outra pintura de dimensões reduzidas, intitulada “Read”. Aqui retomo a questão das tautologias que a artista constrói entre a imagem e a palavra, num reposicionamento do seu olhar sobre a fenomenologia dos acontecimentos e a subtracção que a sua pintura exerce sobre o contexto do acto representado, presentificando-o para o espectador como uma categoria universal, e desta forma como uma imagem matricial que resgata ao nosso imaginário uma miríade de episódios visuais.

A palavra é aqui a residência seminal que permite o acontecimento da pintura enquanto processo de construção de uma imagem pictórica que se refere a um dado momento da vida da artista: por vezes um encontro inesperado, por vezes uma viagem em que o seu olhar fixou um acontecimento que sobrevive nas finas camadas da pintura, enunciando um outro movimento que não é possível deter, porque afinal a pintura é o ponto de partida e nunca o lugar a que se chega.

Uma outra instância da palavra, o poema, na voz literária de Eugénio de Andrade, tem sido uma presença constante para a artista.

Um desses poemas diz-nos o seguinte:

O lugar mais perto

O corpo nunca é triste;
o corpo é o lugar
mais perto onde o lume canta.
É na alma que a morte faz a casa.


João Silvério

Febrero de 2016

Web de Luisa Jacinto

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